El Deporte como Sexo

El Deporte como Sexo

 
Por Carlos Vargas Pérez

El sexo se puede vislumbrar como una actividad física que
repetimos una media de 4.500 veces a lo largo de nuestra vida; 22.000 los mas
enérgicos. En palabras de Bruno Fabbri , director del Centro de Medicina del
Deporte de Italia (CONI-FMSI) , en Padova; Italia y autor del libro, El Sexo
Como Deporte , “el acto sexual, es un acto atlético a todos los efectos”. Para
acometer el coito se requiere coordinación neuromuscular, fuerza, resistencia y
velocidad. Además el deporte y el acto sexual comparten cuatro fases parejas.
En el segundo, los sexólogos describen cuatro episodios: Excitación, Meseta o
Fases de voluptuosidad máxima; Orgasmo y Resolución.

Cada uno de estos momentos tiene su paralelo en el campo
deportivo, esto es, calentamiento, salido, llegada y recuperación física del
esfuerzo. ¿Mas puntos en común?; En el sexo como en el deporte también cuenta
la forma física, la experiencia, la manera de desafiarlo según el perfil sexual
del rival y la capacidad de dosificar la energía. Y la duración sugestiva esta
en sintonía con la que ocupa una competición atlética. Invertimos en el coito
según explica un estudio europeo, una media de 13 minutos y 50 segundos – 8 de
ellos en el orgasmo – , mas que una carrera de 100 metros planos (el
record mundial de Asafa Powell es de 9,77 segundos) y menos que en los 10.000 metros (la
media es de unos 26 a
27 minutos)

 

Posiciones: Primera base, mediocampista, alero, misionero…

Según Fabbri, que ha estudiado el encuentro erótico desde la
óptica de la medicina deportiva, en la posición del misionero, que es la
posición sexual mas común, los amantes trabajan los músculos de la pelvis, los
glúteos, los brazos y los muslos, aparte de la musculatura abdominal, lumbar y
dorsal. En cuanto al corazón su esfuerzo no es indiferente, ya que la copula
equivale a subir dos tramos de escalera por minuto.

Durante la meseta, la frecuencia cardiaca alcanza las 180
pulsaciones por minuto; la presión arterial sistólica, que empieza
aproximadamente en 120 mm
se dispara hasta 250; y la respiración pasa de las 14 inspiraciones a mas de 30
por minuto y como en las otras disciplinas deportivas, el ambiente puede jugar
a favor si la presión atmosférica, la humedad relativa y la temperatura
exterior son favorables. Los parámetros fisiológicos alcanzan su registro
máximo en el sprint final u orgasmo.

 

Ejercicio y rendimiento

 

El ejercicio físico hace que el cuerpo sea más elástico, lo
que permite realizar un mayor número de posturas eróticas, el entrenamiento
anaeróbico puede alargar el acto sexual, y como en el deporte, un buen
calentamiento promete un óptimo rendimiento.

 

¿Antes o después de competir?

Por una parte está la teoría de los gladiadores romanos que
pasaban una noche de pasión antes de salir al circo; por otra, la del
deportista actual, que es obligado a una rigurosa abstinencia antes de la
competición, para así ahorrar energía. ¿Quién tiene la razón? Los primeros. El
acto sexual previo al encuentro (pero no justo antes) no afecta el rendimiento.

 

Esto quedo demostrado en los años setenta un equipo de
médicos de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, que no encontró
diferencias en los tests de fuerza realizados a un grupo de atletas que habían
tenido sexo seis horas antes y a otro que lo tuvo doce horas antes. Además, el
coito libera testosterona, hormona de la agresividad, útil para competir.

 

Por tanto señores a hacer el amor y practicar deporte.

 
http://www.maracaibodeportiva.com/internacionales/deporteSexo.htm

 

 

AUMENTA LA TESTOSTERONA

El sexo aumenta la velocidad de las atletas

 

REUTERS

 
BERLÍN (ALEMANIA).- Las velocistas que hacen el amor antes
de competir generalmente mejoran su actuación en la pista de atletismo, pero
entre los hombres hace que el rendimiento disminuya, dijo el viernes el
entrenador del equipo masculino de Alemania.

 

"En el caso de las atletas no es verdad que el sexo
previo a las competencias tenga efectos negativos. Al contrario, tenemos
evidencia científica de que las mujeres que tienen relaciones sexuales poco antes
corren más rápido", dijo Uwe Hakes a la revista Fit for Fun.

 

"En las mujeres, los niveles de testosterona suben
cuando tienen sexo. Pero, por desgracia, los niveles de testosterona en los
hombres bajan tras un orgasmo. Y sus músculos tienen menos capacidad de
contracción", explicó.

 

Ademas, Hakus advirtió que las relaciones sexuales antes de
correr pueden arruinar la concentración del deportista. "Cada uno debe
tomar su propia decisión sobre cuáles son sus objetivos. Y esa decisión es algo
personal", agregó Hakus.

http://www.elmundo.es/yodonablogs/2006/10/04/egoterapia/1159949212.html

 

¿A qué equivale hacer el amor?

 

5 de octubre de 2006.- Comentaba en el anterior blog algunas
de las ventajas e inconvenientes de hacer el amor, así como ciertos mecanismos
fisiológicos que se desencadenan cuando emprendemos estos asuntos. Todo ello
muy interesante, pero muchos quieren saber más. Quieren conocer entre otras
cosas el enunciado de estas líneas, o cuestiones más pragmáticas como cuántas
son las kilocalorías que se consumen durante una relación sexual.

 

Por desgracia en esto de hacer el amor ocurre lo mismo que
con casi todas las cosas del ser humano. No hay reglas fijas y lo que vale para
uno no sirve para los demás. Incluso lo que hoy nos va de perlas a nosotros
mismos, mañana puede que no nos siente tan bien.

 

Dejemos que los protagonistas sean quienes opinen. En 1988
se realizó una encuesta entre 1.294 deportistas profesionales de varios países
sobre el asunto. El 21% estaba seguro de que el sexo antes de una competición
perjudica el rendimiento. El 16% declaró que ocurría todo lo contrario: lo
incrementaba, mientras que la mayoría, el 61% aseguró que hacer el amor o no
antes de la competición no influía para nada en la misma.

 

Un estudio realizado en la Clínica Universitaria de Ginebra
por los cardiólogos Juan Sztajzel y Michel Periat aporta unas gotas de ciencia
al debate. Cogieron a 16 atletas, quienes debían tener relaciones sexuales
antes de una prueba deportiva. Los resultados arrojan que cuando el sexo tenía
lugar 10 horas antes de la prueba, no ejercía ninguna influencia. A medida que
disminuía el intervalo, disminuían las prestaciones en deportes de resistencia.
Para actividades explosivas, como carreras de velocidad o levantadores de
alteras, la cosa fue diferente. Estos no veían perjudicado su rendimiento,
incluso si hacían sexo poco antes de la prueba deportiva.

 

Volviendo a la pregunta del millón, debo decir que desde el
punto de vista fisiológico, el sexo es actividad física y toda actividad física
estimula los sistemas cardiovascular y nervioso, además de hacernos mover la
musculatura (en algunos casos muy pocos músculos, pero en otros prácticamente
todos). Existen teorías que, además, aseguran que el sexo refuerza el sistema
inmunitario. El orgasmo es uno de los más potentes liberadores naturales de
tensión que existen. Tras él se reducen las tensiones negativas, se alcanza el
relax y, aunque no sea permanente, se alcanza un estado emocional de equilibrio
y satisfacción.

 

Con respecto al gasto energético, la cosa no es para tanto.
La cantidad de energía que se pierde durante una relación sexual vigorosa,
(atención, digo vigorosa, nada de postura del misionero y a verlas venir) es,
como mucho, de 2 kilocalorías por minuto.

 

Si combinamos esta cifra con el tiempo que dedicamos al amor
obtendremos nuestro gasto energético. Según el estudio realizado por la
Asociación Española para la Salud Sexual, los españoles dedicamos una media de
22 minutos en cada relación sexual. Combinado este dato con el obtenido por la
encuesta Durex, de ellos 21,5 minutos los empleamos en los prolegómenos,
empleando sólo 30 segundos en el acto propiamente dicho. Es decir, medio minuto
de actividad digamos, intensa. He intentado rebañar algo más. Aunque ni por
esas.

 

Lo más que he encontrado es otra encuesta: ‘El español ante
el sexo’, de la Federación Española de Sociedades de Sexología, donde se señala
que el 51% de los españoles aseguran hacer el amor dos o tres veces por semana
(¿se tiran un poco el rollo? ¿qué pensáis?) de manera que, redondeando, pueden
alcanzar el cielo unas 123 veces al año.

 

Es decir, que gastamos 61,5 kilocalorías al año en hacer el
amor. Si comparamos este gasto con el de otros deportes veremos los resultados.
Para un individuo de 70 kilos practicar baloncesto durante 1 minuto le supone
un gasto de 10 kilocalorías; caminar en ciudad, 6; esquiar, 10; jugar al
fútbol, 12; nadar, 15; correr a ritmo, entre 15 y 20; hacer gimnasia, entre 12
y 20; squash, 14 y bicicleta todoterreno, entre 12 y 18.

 

O sea, que desde el punto de vista del gasto energético,
hacer el amor no nos supone prácticamente nada. Lo cual no quiere decir que
empleemos el tiempo que dedicamos a tan saludable costumbre en otra cosa, ni
que lo practiquemos con ahínco suicida. Vale con que sigamos a nuestro ritmo y,
luego o antes, hagamos un rato de deporte.

 http://elmundodeporte.elmundo.es/elmundodeporte/2002/08/09/masdeporte/1028904310.html

 

Deporte y sexo: el debate

Jennifer Quinn

BBC

Tener relaciones sexuales antes de una competencia no afecta
el desempeño, y hasta puede ayudar.

 

Berti Vogts, director técnico de la selección alemana de
fútbol en 1994, prohibió las relaciones sexuales antes de los juegos.

 

El velocista británico Lindford Christie está de acuerdo.
Dice que un revolcón la víspera de una competencia hace que las piernas le
pesen como el plomo.

 

Mickey, el entrenador de Rocky Balboa, lo resumía con una
frase. "Las mujeres debilitan las piernas", le decía al muchachón
italiano.

 

Un conocedor de las travesuras de los atletas, el ex
entrenador de los Mets y los Yankees de Nueva York, Casey Stengel, difiere de
estas opiniones.

 

"Ningún jugador de béisbol sufrió nunca daño alguno por
acostarse con una mujer. Lo que los mata es pasarse toda la noche despiertos
tratando de llevársela a la cama", dice Stengel.

 

Subirse al podio

El asunto es que con tanta gente atractiva y en forma reunida
en Atenas, la Villa Olímpica en los Juegos Olímpicos se convierte en el club de
solteros más grande del mundo.

 

Cada cuatro años se repiten los informes de prensa sobre la
cantidad de condones que se distribuyen y se usan durante las Olimpíadas, y Atenas
no es la excepción.

 

Las autoridades olímpicas en Atenas pusieron a disposición
de los atletas 130.000 condones y 30.000 tubos de lubricante.

 

En Sydney, cada competidor recibió tres condones por día,
pero hubo necesidad de conseguir más cuando los inventarios comenzaron a
agotarse.

 

Sin embargo, todavía hay entrenadores y jefes de
delegaciones que no tienen la misma actitud benigna que el señor Stengel ante
este tema.

 

No obstante, las nuevas investigaciones científicas indican
que los responsables de los equipos olímpicos no deberían preocuparse tanto.

 

No pasa nada

 

"Tener relaciones sexuales en la víspera de una
competencia no afecta la fuerza, ni la resistencia, ni ninguna otra de las
condiciones físicas de un atleta", asegura Ian Shrirer, ex presidente de
la Academia Canadiense de Medicina Deportiva.

 

"Mucha gente cree que la abstinencia sexual antes de
las competencias está relacionada con los efectos sicológicos", dice
Shrirer.

La mayoría de los grandes atletas necesitan ser agresivos
para poder competir en los más altos niveles de sus disciplinas, señala
Shrirer, pero se puede llegar a ser demasiado agresivo. Es en esos casos en los
que el asunto de las relaciones sexuales puede influir positivamente.

 

"Por ejemplo, el jugador de rugby que siempre es
amonestado, o el futbolista que siempre recibe todas las tarjetas rojas. Eso
tampoco es buen desempeño".

 

"Nunca se ha estudiado el efecto psicológico de las
relaciones sexuales. Pero si fuera cierto que disminuye la agresividad, sería
muy malo para los que no son agresivos, pero muy bueno para los que son
demasiado agresivos", concluye Shrirer.

 

Mujeres sí, hombres no

El fisioterapeuta israelí, Alexander Olshanietzky, también
cree en los beneficios del contacto carnal, por lo menos para las atletas.

 

"Las mujeres obtienen mejores resultados deportivos
después del orgasmo. Especialmente las corredoras y las que compiten en salto
alto. Mientras más orgasmos, más oportunidades de ganar una medalla", dice
Olshanietzky.

 

"Los entrenadores le dicen a los atletas que se
abstengan antes de las competencias. Pero en el caso de las mujeres, no es lo
más recomendable", añade.

Advierte que mientras el coito puede darles más energía a
las mujeres, a los hombres suele dejarlos completamente fuera de combate.

 

El ex futbolista británico, George Best, uno de los
parranderos más famosos del mundo del deporte, dice por experiencia que hay una
gran diferencia entre refocilarse pocos minutos antes del pitazo inicial y
hacerlo la noche antes.

 

En una entrevista con el diario británico The Observer, Best
dijo que nunca vio mermado su desempeño en la cancha. "Claro, mejor no
hacerlo una hora antes, pero si uno lo hace la noche anterior no tiene ninguna
importancia".

 

 http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2004/atenas_2004/newsid_3559000/3559188.stm

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s